Estamos en pleno verano. Tocan pues reflexiones y toca sobre todo la hora del tiempo de ocio, de la familia, de los amigos y del disfrute al que nos incita el buen tiempo y la playa, los días más largos y la luz.
Todo esto viene a cuenta de la crisis. Veo yo al personal con muy pocas ganas de crisis. Es verdad que los tiempos vienen duros y que quien más y quien menos se está dando cuenta y está sintiendo en propia carne la exagerada subida del IPC, sobre todo cuando uno va a hacer la compra. Los exageradísimos precios de la hostelería, lo gravoso que supone cualquier salida a comer, a tomar un aperitivo o a cenar nos están convirtiendo a marchas forzadas en europeos. En este sentido, Recuerdo cuando tenia 15 años mi primera salida al extranjero, lo que me chocó que, fuera de España las compras de fruta se hacían por unidades, manzana a manzana y naranja a naranja. Aquello me pareció una cosa extrañísima, pero estos días lo he vuelto a rememorar cuando veo en los supermercados que la subida impresionante de los precios y en concreto de la fruta, esté originando en España el que la gente se dosifique y compre por unidades. Lo que yo ví hace años en Europa y que tanto me llamó la atención.
Decía, que andamos todos a pesar de los pesares, con muy pocas ganas de crisis. Y es que nos hemos acostumbrado a esta vida opulenta y derrochona que recuerda mucho a esa Europa de la “belle époque” que tanto nos ha mostrado la literatura y las películas. Esa sociedad divertida, banal y frivolona que tan bien vivía y cuya escenografía recogió la película Titanic de forma magistral, con aquella orquesta tocando mientras el barco se hundía. Con aquel capitán de barco incapaz de reconocer que un “iceberg” había chocado contra el barco y que éste se hundía.
La película constituye todo un símil. La falta de botes salvavidas para todos los pasajeros y tripulantes. Es lo mismo que nos esta pasando actualmente. ¿Quienes están en serio peligro de hundirse y no poder afrontar la crisis?
Pues aquellos que no quepan en el bote salvavidas.
Y, ¿ quiénes no van a caber?
Pues todos aquellos que se hayan dedicado a la economía especulativa sin profesionalizar sus empresas y con ellos todos aquellos trabajadores que no estén lo suficientemente cualificados y que no tengan la formación suficiente.
Por ello, el “capitán del barco”, Rodríguez Zapatero, como responsable principal es responsable de no haber tomado las medidas preventivas suficientes.
Tanto Rodríguez Zapatero ahora como Aznar antes, son responsables de no haber dotado a nuestro sistema productivo de los botes salvavidas suficientes. Sólo aquellas empresas, sólo aquellos trabajadores, sólo aquellas Comunidades Autónomas que hayan sido previsoras y hayan invertido en capital humano y en formación saldrán mejor paradas y fortalecidas de esta crisis.
Mientras tanto y como comentaba al principio, los ciudadanos hacemos como si no pasara nada y esperamos que se tomen las decisiones indicadas para que nuestras vidas no se vean muy afectadas. Al fin y al cabo, ¡Para eso les pagamos!