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Jueves, 03 de Julio 2008 - 06:07
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Decía con gran razón el Cardenal Francoise-Xavier Nguyen Van Thuán, Cardenal vietnamita que sufrió largos años en prisión y que esta introducido su proceso de canonización; que los políticos no deben de tener miedo a los medios de comunicación, decía: que en el momento del juicio final los políticos tendrán que responder ante Dios y no ante los medios. Señalo esto, porque en España vivimos una situación muy perniciosa para la vida política y social y quien lo dice es un humilde contador de cosas. Los medios de comunicación, de todos los signos o inclinaciones, quieren tener una gran influencia en la sociedad; no como notarios sino como elementos de influencia en la misma. Esto, supone es una perversión democrática, porque se cambia el servicio a la verdad, por intereses estratégicos, económicos y políticos. “El que quiera peces que se moje”, dice el refrán, por lo tanto el que quiera que sus programas de gobierno o ideas se lleven a cabo por activa o por pasiva, que se presente a las elecciones. Otra cosa será, la opinión responsable, en los medios, que debe de buscar siempre el bien común, aunque sea desde formas distintas de ver la vida. Los medios de comunicación tenemos poder, fruto de la posibilidad de llegar a la población; ante esto, debiéramos de ser muy pulcros y respetuosos y evitar manipular y dirigir, pensando sólo en nuestro interés o influencia. Los llamados “lideres” de opinión de todos lo signos quieren llevar “del ronzal” a los ciudadanos, tratando de pontificar como si su opinión fuera superior a la de los demás, cuando son personas con defectos y virtudes y casi nunca modelo en nada. Esta sociedad, tan influenciada y despersonalizada necesita hombres y mujeres con criterio propio y no al albur de lo que digamos los contadores de cosas, que estamos llenos de defectos y carencias. Me permito, queridos lectores darles un consejo que en materia de comunicación es igual que en otras facetas de la vida: apártense de aquel o aquella que se de en esta profesión baños de pureza, porque mi experiencia de 30 años me dice que se cumple inexorablemente el refrán:”dime de que presumes y te diré que careces” Hasta el próximo Jueves si Dios quiere.
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