Por Gervasio Portilla:
Varios ministros del gabinete del Presidente Rodríguez Zapatero se reúnen con representantes de clínicas que practican abortos. El gobierno de la Generalitat de Cataluña, ídem de lo mismo, incluso el Gobierno catalán estudia la posibilidad de aumentar la ayudas para estas clínicas. Vamos, un auténtico escándalo.
Mientras leo también que nuestro presidente regional, Miguel Ángel Revilla, ha dicho el otro día, que como católico, no se siente acosado en España; viene a decir, que “de qué se quejan lo católicos”. Esto, es el colmo del relativismo oportunista, de la tergiversación más lamentable de lo que está ocurriendo en España. Así que al señor Revilla no le importa que se metan con la Iglesia, con los valores que tiene y con la burda manipulación que hace el Gobierno de Rodríguez Zapatero en todo lo concerniente a los valores que representa occidente.
Esto, se entiende sólo desde la felicidad permanente en la que vive el Presidente de Cantabria y al agradecimiento que tiene al PSOE por hacerle Presidente. Señor Revilla, con el respeto personal que me merece, por favor, deje de utilizar todo lo utilizable para salir en los medios y dedíquese a trabajar de forma callada en su despacho, para solucionar las listas de espera en la sanidad, reducir el paro, atraer industrias a la región o controlar los gastos en tarjetas de algunas Consejerías.
Ya sabemos, que para usted el señor Rodríguez Zapatero es el mejor presidente del mundo mundial, pero usted no es Presidente de Cantabria para opinar de cosas ajenas a su gobierno, sino para preocuparse de los problemas reales de los cántabros, porque si esto sigue así, tendremos que cómprarle un apartamento en Madrid para que pueda atender a todas las televisiones a las que asiste. Usted, entre comidas, cenas, partidos de fútbol y asistencias a televisiones no pega ni golpe. Ya sé, que usted dirá que madruga mucho… de qué sirve, si a los diez minutos ya no esta en el despacho y no se preocupa de los problemas de los cántabros.
Uno que lleva treinta años haciendo información, creía conocerle a usted, pero le digo con todo respeto que usted está irreconocible, vamos que la Presidencia ha hecho de usted un hombre nuevo; la verdad es que no creía que por el poder pudiera cambiar tanto una persona. Don Miguel Ángel, espero que no le parezca mal, ya que se lo digo con el mismo talante con el que suele decir las cosas su amigo Rodríguez Zapatero.
La pena de esto, es que no se lo diga alguno de sus militantes que piensa exactamente igual y por disciplina o miedo no se lo dice; esa es la autentica pena. Como decía un humorista, con respetos al máximo, reciba un saludo afectuoso.