El presidente estadounidense, George W. Bush, presionó ayer a
Rusia, a la que acusó de "invadir un Estado soberano", para que detenga
su acción militar en Georgia y advirtió de una posible "escalada
drástica y brutal" de la presión rusa, que pueda además dificultar las
relaciones con Occidente.
Bush indicó además que parece que Moscú está intentando acabar
con el Gobierno electo del presidente georgiano, Mijail Saakashvili,
cercano a Estados Unidos. "Rusia ha invado un Estado soberano vecino y
amenaza a un Gobierno democrático elegido por su población". "Ese es un
acto inaceptable en el siglo XX", afirmó el mandatario a los
periodistas en la Casa Blanca.
El presidente estadounidense citó informes según los cuales las
tropas rusas se han trasladado a las zonas de los separatistas y en la
propia Georgia. "Estoy profundamente preocupado por los informes de que
las tropas rusas se han movido a la zona de conflicto, atacado la
ciudad georgiana de Gori y amenazando la capital del país, Tbilisi",
comentó.
"Hay pruebas de que las fuerzas rusas podrían bombardear pronto
el aeropuerto civil de la capital, si estas informaciones son precisas,
las acciones rusas representarían una escalada drástica y brutal del
conflicto en Georgia", agregó. Asimismo, Bush resaltó que la
continuación del conflicto en Osetia del Sur sería "inconsistente con
las afirmaciones que hemos recibido de Rusia de que sus objetivos se
limitaban a reestablecer el status quo" anterior a las luchas.
Después, el mandatario reveló que Georgia ha acordado los
elementos para un acuerdo de paz que Rusia habría aceptado previamente:
un alto el fuego inmediato, la retirada de las tropas de la zona de
conflicto, el regreso al status quo anterior al 6 de agosto, y un
compromiso de no volver a usar la fuerza. "El Gobierno ruso debe
respetar la integridad territorial de Georgia y su soberanía". "Debe
revertir el curso al que parece dirigirse y aceptar este acuerdo de paz
como el primer paso para resolver este conflicto", declaró.