La franco-colombiana, Ingrid Betancourt, pidió ayer la ayuda del
presidente francés, Nicolás Sarkozy, para lograr la liberación de los
que aún continúan secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia (FARC).
En una intervención celebrada en
el Palacio del Elíseo, donde Betancourt fue aclamada por los miembros
del Comité de Apoyo que durante años se movilizaron para lograr su
puesta en libertad, la ex rehén se giró hacia Sarkozy para pedirle que
viaje a Colombia, hable con el presidente Álvaro Uribe e intente "mover
las cosas" incluso reanudando los contactos de Francia con la guerrilla.
"No se les puede dejar allí", dijo una emocionada Betancourt ante los
numerosos miembros del Comité congregados en la recepción organizada en
el palacio presidencial poco después de aterrizar en París junto a su
familia.
Sarkozy fue el encargado de presentarla a los
miembros del Comité, la mayoría de los cuales no habían visto jamás a
la ex candidata a la presidencia de Colombia. "Queridos amigos: Ingrid
Betancourt", lanzó un radiante Sarkozy provocando un estallido de
aplausos en la sala donde se celebró el acto de bienvenida.
"Me giro hacia nuestro presidente, porque también le necesitamos, para
que vaya a Colombia, habrá que volver a hablar con Uribe, al que ahora
queremos bien. Y no sé que habrá que inventar para intentar mover las
cosas, porque ahora todo está bloqueado", dijo Betancourt tras relatar
el "horror y el miedo" de la vida en la selva.
"Es el
horror, porque las FARC no se comunican ni con Chávez, ni con Correa y
todavía menos con Uribe", prosiguió Betancourt, que, volviendo su
mirada hacia Sarkozy, le sugirió que "dejar una puerta abierta" a los
"delegados de Francia", aun reconociendo que cada vez que los emisarios
franceses entraban en la selva por ella tenían miedo de no volver.
"No se si tengo derecho a pedir que ese sacrificio que se hizo por mí
se haga por otros, pero lo hago de todas formas", señaló entre
aplausos. Betancourt pidió también ofrecer a todos los que salgan de la
selva tras un secuestro una especie de bolsa franco-colombiana "de la
fraternidad, de la libertad".
"CONTINUAREMOS"
A su petición, Sarkozy respondió que, tratándose de todos los que
siguen prisioneros, "Francia no detendrá su combate" y que, de la misma
manera que se movilizó por ella, no hay que olvidar a los tres rehenes
americanos o los colombianos que están en manos de las FARC. "Para que
las cosas queden claras: continuaremos", sentenció.
Betancourt estuvo arropada por el presidente y su esposa, Carla Bruni,
el ministro de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner y la secretaria de
Estado de Derechos Humanos, Rama Yade, entre otros.